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CENÁCULOS DE ORACIÓN.

 

Locuciones de María Santísima.

 

LIBRO DE ORO, dictado a Agustín del Divino Corazón.

 

 

La Santísima Virgen María nos pide que hagamos Cenáculos, pues, a través del acto de Consagración hecho al final del mismo, entramos dentro de su Corazón Inmaculado, para prepararnos allí a recibir el Espíritu de Amor, el Espíritu Santo.

 

Como en el Cenáculo de Jerusalén, la Santísima Virgen María y los Apóstoles se preparaban para la venida del Espíritu Santo. Por este motivo llamamos a nuestra oración también Cenáculo: Hoy seguimos unidos con la Santísima Virgen María en oración para pedir un nuevo Pentecostés que renueve la Iglesia, la humanidad, la creación entera y a nosotros mismos.

El Tercer Compromiso de nuestro Movimiento es un gran amor por la Virgen María. Si de verdad queremos amarla debemos hacer nuestro su gran dolor hoy: Cuantos se han alejado de Dios y caminan por la senda de su perdición eterna.

 

La Santísima Virgen María quiere interceder especialmente por los que se han alejado de Dios y caminan por la senda de su perdición eterna y nos pide a nosotros que le ayudemos a Ella en esta gran oración de intercesión para lograr que se salve el mayor número de sus hijos.

El Cenáculo es una tarea imprescindible si queremos vivir la Consagración al Inmaculado Corazón de María. Crear nuevos Cenáculos y sostener los que ya existen, es necesario para vivir esta espiritualidad que la Santísima Virgen María nos ha marcado.

Tantos conflictos a nivel personal y social, tantos abandonos de Dios y como consecuencia de ello, una profunda crisis moral: aborto, divorcio, corrupción, individualismo, egoísmo, guerras, hambre… nos hacen dirigir nuestra mirada a lo alto. ¡La salvación nos vendrá sólo de Dios y nunca hemos estado tan lejos de Él!.

La Santísima Virgen María, como Madre nuestra, ve que el mal más grande que nos puede acontecer es precisamente alejarnos de Dios. Ella quiere acercarnos a Él. Para ello nos reúne en oración como encuentro con nuestro Señor. Invoca con nosotros al Espíritu Santo, para que en un Nuevo Pentecostés Él quite todo obstáculo en dicho encuentro.

 

¿CÓMO REALIZAR UN CENÁCULO DE ORACIÓN?

 

Habla la Santísima Virgen María:

Insistentemente os he pedido la conformación de cenáculos, cenáculos en los que recibiréis una seria preparación para los acontecimientos venideros, cenáculos en los que seréis adoctrinados en las verdades de mi Iglesia amada, para que no seáis confundidos o arrastrados por vientos de doctrinas nuevas.

Para estos tiempos difíciles, formad cenáculos de oración, cenáculos en los que espiritualmente estaré guiándoos, orientándoos; cenáculos en los que creceréis en santidad y virtud, cenáculos en los que sembraré pétalos de amor en la profundidad de vuestros corazones, y seréis agraciados frente a los ojos de mi hijo Jesús.

Apóstoles de los últimos tiempos,os pido constituir cenáculos de oración, reuníos por lo menos una vez a la semana por un espacio mínimo de una hora y máximo de hora y media: invocando la presencia del Espíritu Santo, orando el Santo rosario, meditando en uno o dos de mis mensajes, aplicando en vuestras vidas una de mis virtudes y dando gracias a Jesús y a Dios Padre por la obra y por los frutos que habrán de producir en vuestras vidas, este, mi libro de oro.

Los cenáculos de oración serán semilleros de crecimiento personal y espiritual porque en ellos os acercaréis a las fuentes fidedignas de las sagradas Escrituras, de la Tradición y del Magisterio de la Iglesia.

 

Respondisteis a mi llamado, fuisteis dóciles a la acción del Espíritu Santo, formasteis cenáculos de oración, cenáculos en los que a través de las meditaciones, de los mensajes contenidos en este libro de oro adquiriréis las sabiduría divina necesaria para enfrentar y derrotar a los enemigos del alma; cenáculos en los que sentiréis la calidez de mi presencia maternal en medio de vosotros.

Aprovechad el poco tiempo que os queda, reuníos en oración y dejaos formar e instruir en mis cenáculos, cenáculos en que mis mensajes caerán en lo profundo de vuestros corazones como brisa suave, cenáculos en los que seréis adiestrados para el combate.

Hijos amados en los cenáculos de oración adquiriréis la sabiduría divina que necesitáis para afrontar con fortaleza de espíritu los acontecimientos que, a lo largo de estos años, os he estado profetizando.

 

Habla Nuestro Señor Jesucristo:

Si optáis pertenecer al Ejército Victorioso de los Corazones Triunfantes, no excluyáis a nadie, no os toméis los atributos de Dios, no desechéis a nadie, porque es pobre, o porque es rico.

 

No excluyáis a nadie, porque es blanco, o porque es negro.Todos son mis hijos, y a todos los amo por igual. Por todos vosotros dí mi vida.Por todos vosotros decidí quedarme por eternidad de eternidades,en mi invento de Amor Divino.

 

CÓMO REALIZAR EL CENÁCULO.

 

El cenáculo podrá celebrarse con la frecuencia que se desee, por ejemplo, una o dos veces por semana, en una iglesia o en una casa, disponiendo de una digna imagen de la Santísima Virgen María, con una llamita a su lado, y procurando que el lugar y la hora sean siempre las mismas.

 

PASOS.

 

1. El encuentro en oración.

 

Recordemos que no vinimos a charlar, ni hacernos visita entre nosotros, sino a encontrarnos con la Santísima Virgen María, y por tanto: si hay que hacer un saludo, este deberá ser lo más sobrio que se pueda, (lo sobrio no quita lo amable), e inmediatamente sin dejar perder de vista el dulce silencio que venimos haciendo en nuestro corazón, el silencio de nuestra Madre,nos ubicamos en un lugar mientras comienza la oración. Debemos ser puntuales para aprovechar el tiempo.

 

2. Iniciamos El Santo Rosario con La Señal de la Cruz:

 

*Invocamos el Espíritu de Dios a través de la Santísima Virgen María.

Ven Espíritu Santo y por la intercesión del Corazón Inmaculado de María, llena nuestros corazones con el fuego de tu Divino Amor.(Se repite tres veces).

 

*Rezamos el Credo, no como una recitación, sino con el Credo de la Santa Iglesia.

 

*Hacemos el Acto de Contrición, uno conocido por el grupo, como este que es muy hermoso:

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Padre, creador y redentor mío; por ser vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; propongo firmemente no nunca más pecar, y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.

 

Os ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados y confío en vuestra bondad infinita, que me los perdonaréis por los meritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte y me daréis gracia para enmendarme y perseverar en vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida.

Amén.

 

3. Los Cinco Misterios.

 

Enunciamos los Misterios a contemplar evitando las reflexiones, intenciones o peticiones largas, excepto un corto pasaje bíblico, o las meditaciones dadas a Agustín del Divino Corazón.

 

* Gozosos: Los días Lunes y Sábados.

* Dolorosos: Los días Martes y Viernes.

* Luminosos: Los Jueves.

* Gloriosos: Los días Miércoles y Domingos.

 

Luego el Padre Nuestro; el cual buscamos hacerlo todos juntos con un solo corazón y una sola alma, con la debida pausa y respiración para «permitir» que el Espíritu Santo actúe en nosotros.

 

*Continuamos con las Ave Marías; igualmente en unidad, con la suficiente pausa y respiración. Como un solo corazón y una sola alma.

 

* El Gloria al Padre, lo hacemos pensando en darle la Gloria a la Santísima Trinidad.

 

* Seguidamente hacemos las siguientes jaculatorias:

• Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y llevad al cielo todas las almas, especialmente las más necesitadas de vuestra misericordia.

• Dios mío yo creo, adoro, espero y os amo, y os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.

• Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente,os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo presente en todos los Tabernáculos del mundo,en reparación de los ultrajes,de los sacrilegios y de las indiferencias con los cuales es ofendido; por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Corazón Inmaculado de María os pido por la conversión de los pobres pecadores.

 Amén.

* Para terminar el Rosario saludamos a la Santísima Virgen María:

«Dios Te Salve Reina y Madre.

 

* Ofrecemos las Intenciones Por El Santo Padre: (un Padre Nuestro, un Ave Marías y un Gloria).

 

* Al final del Rosario, repetimos tres veces:

Corazones Triunfantes de Jesús y de María: Reinad en mi vida y en mi corazón.

 

4. Lectura o Escucha del libro de Oro de los mensajes dados a Agustín del Divino Corazón.

 

Se hace la lectura de algunos pasajes del libro de oro, sin permitir que el intelecto o el tema, nos arrebate de la presencia de la Virgen María.

 

5. Hacemos nuestra consagración a la Santísima Virgen María.

 

Recordemos que esta es la finalidad por la cual nos hemos unido a Ella: rendirle nuestra condición de hijos suyos de una manera incondicional.

 

Cenáculo de Oración Intro

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Cenáculo de Oración 21

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